martes, 27 de enero de 2015

La Responsabilidad al ejercer el derecho al voto

La responsabilidad al ejercer el derecho al voto



Hace dos noches, leyendo las primeras impresiones respecto a las elecciones griegas y el triunfo del partido Syriza con su líder Alexis Tsipras como seguro Jefe de Gobierno del Ejecutivo heleno, aparte de los comentarios pertinentes respecto al futuro del país mediterráneo y, por el momento miembro de la UE y del grupo euro, hubo otros que me llamaron la atención, no porque fueran ajenos a la noticia, sino porque aun siéndolo, intentaban aplicar dichos resultados a la situación política española.

Entre los muchos que leí, sobretodo comentarios de personas en general, (son los que más me interesan ya que los de los personajes políticos suelen expresar, la mayoría de las veces, o bien intereses partidistas o ideas que reflejan más esperanzas que realidades siempre encaminadas a la futura elección o reelección, en esa eterna campaña electoral en la que España siempre se encuentra), hubo unos cuantos que me animaron a escribir este artículo que bajo el título arriba expuesto me dispongo a desplegar.

Esta es una muestra de dichos comentarios:

- ¡Olé por los griegos! Lo mismo tendríamos que hacer en España: echar fuera al PPSOE y votar a Podemos.
-  Ahora lo que tienen que hacer es no pagar la deuda que tienen por culpa del capitalismo y  los bancos alemanes. ¡Abajo el capitalismo! ¡Arriba el pueblo!
-  Pero ten en cuenta que la deuda la contrajeron ellos, entre otros países con España, así que la tendrán que pagar. – Le contestó alguien-
            -  Ya, pero también he de decirte, que yo por ejemplo estoy dispuesto a pagar la deuda que he contraído personalmente, no la que han contraído los políticos, especialmente la que ha servido para pagar obras innecesarias como por ejemplo los aeropuertos que no funcionan.

            Y muchos comentarios más por el estilo, referentes al no pago de la deuda externa, escudándose unas veces en la corrupción de los políticos y otras en que ellos no votaron al partido en el poder.

Admitiendo que existen políticos corruptos, también he de decir que hay otros que ejercen la política de la forma más honrada que ésta se puede y debe ejercer. Políticos de pequeños ayuntamientos, las bases de los partidos, y por supuesto muchos de nuestros dirigentes. Quiero hacer algunas aclaraciones que los ciudadanos obvian y, por supuesto olvidan.

En un régimen democrático, como es el español, a los gobernantes los elegimos libremente ejerciendo nuestro derecho al voto. Lamentablemente al votar mucha gente no es consciente de la responsabilidad, a la hora de ejercer nuestro derecho democrático, que contraemos con nuestra elección. Pocos votantes recuerdan, y peor aun los que no han ejercido su derecho, que en muchas ocasiones esos aeropuertos de los que posteriormente se quejan, iban en el programa electoral del candidato a la presidencia autonómica de turno.

En la mayoría de las ocasiones, los votantes llevados más por los deseos que por la realidad, (no olvidemos que generalmente los políticos, sobre todo en campaña, dicen lo que queremos oír, no lo que realmente va a ser su acción política si llega a gobernar), eligen la candidatura que más bienes, servicios, etc., ofrece por muy inviables que estos puedan ser. No olvidemos los famosos 400 € que prometió nuestro nefasto ex presidente D. José Luis Rodríguez Zapatero, nos daría a cada español en la campaña electoral del año 2008.

Todo el mundo quiere un aeropuerto al lado de su casa, una estación de AVE a la vuelta de la esquina, que la sanidad, aparte de gratuita (la pagamos con nuestros impuestos) nos ofrezca habitaciones de hotel de lujo y la comida sea de restaurante 3 estrellas Michelin. Polideportivos con todas las instalaciones en nuestro barrio o pequeño pueblo, y… por supuesto, grandes autopistas que nos permitan llegar desde la misma puerta de nuestra casa al pueblo donde nacimos nosotros o nuestros padres, por muy recóndito que éste se encuentre.

Desde el año 2000 al 2008 fueron años de despilfarro, de grandes fastos por parte del Estado y excesivos gastos por la ciudadanía. Los restaurantes siempre estaban llenos, y eso que continuamente subían el precio de sus cartas; los bares de moda a reventar, llegando a cobrar 12 €  o más por un gin-tonic.  Todo el mundo aspiraba, y muchos lo conseguían, tener su apartamento en la playa o montaña, incluso en los dos sitios; el BMW o similar. Pero todo a base de endeudamiento.

Con el tiempo se le echa la culpa a los bancos, al Gobierno, a los políticos, pero olvidamos que nadie nos puso una pistola en la cabeza para pedir esos créditos, por muy baratos que estuvieran.  Creíamos que la riqueza de la que disfrutábamos era algo consustancial con nuestra propia existencia.  “Estamos en la Champion League de la economía de la UE” Frase poco afortunada del Sr. Zapatero. “Íbamos a superar a Francia e Italia próximamente”. Todo nos lo quisimos creer sin para a pensar si ello era posible o simplemente una gran burbuja que pronto nos estallaría en la cara.

El Presidente Zapatero se limitó a hacer oídos sordos a los síntomas que desde todos los sitios llegaban de que la bonanza económica se acababa, que todo se hundía. Hizo caso omiso de los consejos que desde todo el mundo le llegaban, incluso tachó de antipatriotas a los que auguraban una gran crisis económica, y así nos ha ido.

Pero no, el culpable no es solamente el Sr. Zapatero, ni tan siquiera los políticos que los respaldaron o los otros que siendo del PP siguieron gastando en obras faraónicas en las distintas autonomías. Nosotros, el pueblo, también somos culpables como  colaboradores necesarios con nuestros votos a que esos mismos gobernantes siguieran en el poder, revalidando la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero en el 2008, y los diferentes alcaldes y presidentes autónomos en otras elecciones.

Hay que ser más responsable a la hora de votar. Desoír los cantos de sirena, las promesas de riquezas repentinas, como si de cartas nigerianas se trataran,  Toda riqueza y bienestar tienen que estar basados en el trabajo bien hecho, el trabajo de toda la nación.  Por supuesto también el de nuestros políticos, un trabajo orientado a la sociedad, un trabajo en el que prime el amor a él en sí, el amor a hacer bien las cosas por el bien común.  Indudablemente que hay que extirpar la corrupción de la política, pero… ¿acaso no está también enquistada en la sociedad en general?.

Todos conocemos empresas que no facturan para ahorrar el IVA y así poder vender más barato, pero… ¿qué hacemos, las denunciamos o, lo peor, les compramos porque así nos ahorramos unos euros? Sí, todos somos un poco corruptos y aquí no me vale la escala en que lo seamos. Empecemos por nosotros mismos para después exigir al resto de la sociedad lo que pretendemos que los demás sean.

Cada pueblo tiene el gobierno que se merece” Famosa frase que se le atribuye entre otros al primer teórico de la política moderna Nicola Maquiavelo, aunque parecer más seguro que sea de José de Maistre (1753-1821). Es una frase que a muchos molesta pero lamentablemente muchas veces acierta. En el siglo pasado, el XX, el francés Malraux (1901-1976) quiso suavizarla un poco, pero sinceramente creo que aún la dejó menos políticamente correcta escribiendo: “No es que los pueblos tengan los gobiernos que se merecen, sino que la gente tiene los gobernantes que se le parecen”

V. Pintos  Enero del 2015


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